miércoles, 19 de enero de 2011

Linea D

Mi primer viaje en subte no lo tengo muy grabado, pero me acuerdo que tenía unos diez años y estaba acompañado por Juan Vallori y su abuela. Juan es un amigo de esos de toda la vida que son como familia y su abuela nos llevaba a un taller que se trabajaba con madera balsa y mis recuerdos de esa tarde los tengo casi como borrados. Lo que me acuerdo fue la sensación una vez entré en aquel mundo subterráneo. Era como si estuviese en otro país, todo nuevo para mí.

Lamentablemente cinco años mas tarde y siendo ya un boludón bastante alto, tuve mi segunda experiencia  con esos trenes que andan bajo tierra. Todos los sábados a la mañana tenia partido de vóley. Yo tenía quince años y jugaba para club de Amigos en la categoría pre infantil.

La noche anterior, como era de costumbre de muchos viernes, nos juntamos con mis amigos a jugar al póker por plata. Cuando no había un mango, pasábamos horas jugando al T.E.G. Después de ver como Fran y Juanchi se jugaban todo en una última mano a morir, le propuse a Santi un sábado de madrugón y deporte. Santi nunca te deja a gamba, por más que le propongas ir a la guerra, él siempre te dice que si. Tini se seguía riendo de la derrota de Juanchi que pese a estar en ventaja perdió como era habitual.

Nos levantamos con el negro Santi y nos fuimos para Cabildo, que uno de los padres de mis compañeros nos pasaba a buscar por ahí. Jugábamos contra el club G.E.B.A en la sede del centro, cerca del Obelisco. La verdad no me acuerdo si ganamos o perdimos, tengo una sola imagen que es la cara de Santi súper dormida en la galería del gimnasio donde jugábamos.

Cuando terminó el partido nos fuimos con el Bocha hacia lo que sería hoy en día un lugar donde cometí una de las estupideces más grandes de toda mi vida. Jorge ¨ el Bocha ¨ Munari era mi entrenador en esa época y lo fue durante unos largos 7 u 8 años. Además de enseñarme todo lo que se de vóley, me educó fuera y dentro de la cancha para ser una mejor persona.

Bajamos con el Bocha y Santi a la estación de subte de Cerrito, línea D. El plan era tomarnos el subte hasta plaza Italia y ahí nos separábamos ya que los tres nos tomábamos colectivos diferentes. A Santi lo esperaban al mediodía para almorzar en la casa por algún compromiso tipo cumpleaños o algo por el estilo. Entramos al andén y el tren ya estaba parado. Santi y el Bocha lograron entrar mientras yo miraba como la puerta se me cerraba en la cara. Los subtes de Argentina no son como los de Barcelona o Roma que son completamente herméticos. Los de la línea D tienen ventanas que casi siempre están abiertas por temas de ventilación. Me acuerdo que mientras el subte se movía yo iba corriendo tratando de subirme por la ventana y a la vez tratando de pasar mi bolso. La gente me miraba como si tuviese algún tipo de problema y Santi me gritaba, ¨nos vemos en la próxima estación!, mira que te espero!!¨ Antes de sentir su última palabra pude meter mi bolso por la ventana y el Bocha me miraba sin entenderme.

Una vez que perdí el subte de vista, cometí sin dudarlo la mayor estupidez de muchas. Casi como desesperado empecé a correr por el andén, subí las escaleras y salí de la estación, y como un loco comencé a correr a toda máquina por Cerrito. A las 2 cuadras le pregunto a uno que trabajaba en un puesto de flores cual era la estación de subte más cercana. Obviamente me señaló la misma que yo había estado. Le pregunté por la siguiente estación y siguiendo su dedo seguí mi carrera. Habré corrido unas 6 cuadras más y cuando me di cuenta para de golpe.

_noooooo, que pelotudoo soy! No puedo ser tan pajero!!!_ me recriminaba dándome cuenta que había corrido unas 8 cuadras para el otro sentido.

En mi cabeza pensaba que no había llegado a la estación a tiempo y que seguramente Santi ya no estaría ahí. Como iba a estar Santi en la estación siguiente si el viaja en tren y yo corriendo y además corrí para el otro lado. En esa época un celular hubiera solucionado todo, pero también nos hubiéramos quedado sin anécdota.  Así que resignado busqué algún bondi de color familiar que me acercara a mi casa. Afortunadamente vi pasar el 67 y me lo tomé sin pensar, mejor ni contarles que me lo tomé pa el otro lado porque además de no creerme perdería el poco respeto que me tienen.

Dos horas más tarde después de haberme separado de mi bolso, Santi y el Bocha, llegué a mi casa. Marcela me preguntaba preocupada donde estaba Santi, que en la casa lo estaban esperando. A la media hora sonó el teléfono, era el Negro Santi.

_ que te pasó boludo? Te estuve esperando una hora por reloj_ me decía mientras yo trataba de entender.

_una hora?_ le pregunte y pensaba por dentro ¨que boludo! hubiese llegado, si volvía a correr a la próxima estación en vez de tomarme el colectivo a casa¨

_claro! Te dije que te esperaba en la próxima estación. Lo único que tenias que hacer, era esperar el siguiente subte, tomártelo y cuando llegabas a la estación siguiente yo iba a estar esperándote. Hasta me podías sacar la mano por la ventana o chiflarme así me subía en tu mismo vagón y seguíamos viaje._ me explico con mucha claridad.

En ese momento no me pude haber sentido tan inútil. Sabía que mi vida no sería igual después de aquello. ¿A quien se le ocurre correr un subte por la calle? ¿Acaso pensaba llegar al mismo tiempo que el tren? ¡!Que boludo, recontra pelotudo!! No podía con mi vergüenza cuando Santi me pregunto ¨que hiciste?¨

Cuando le terminé de contar la obra maestra de mi estupidez, él también estaba avergonzado de mí. No podía creer que fuera tan pero tan estúpido. Por suerte para mí en ese tiempo éramos demasiado amigos como para cortar con el vínculo. Obviamente hoy en día sufro gastadas y chistes varios sobre este asunto, del cual no tengo nada que defender ni objetar.



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6 comentarios:

  1. THE MASTER PIECE! Cuanto esperaba una nueva tanda de risas... y leerte decir "la mayor estupidez de toda mi vida" coincido plenemente.

    no dejes de escribir y vamos por mas!

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  2. excelente!!!!!! muy divertido!!!!! se hizo esperar pero llegó!1

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  3. llore Juli!!! te pasaste! muy gracioso
    Luli

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  4. gracias julito
    leer y recordar este momento me lleno de gracia y felicidad y aunque la contaste con casi la perfeccion de los hechos no creo que ninguna persona pueda sentir lo que yo senti.
    en el momento en el que me relatabas los hechos sin sentido de tu ragreso a casa, yo pensaba como algo tan simple se habia tornado un desafio para vos jajajaja, sos unico y esa torpesa que a veces aflora en vos te hace muy especial.
    no quiero generar nada con esto pero como esta historia tenes un monton.
    santi

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  5. Genio me hiciste traer una imágen que no tenía presente hace muuuucho. Nos vemos cuando estés por aca.

    Juan V.

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  6. Muy buena loco!
    Mi mujer me mira con cara de, "que leés pelotudo"?

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