Hoy me levanté con un recuerdo que tenía casi olvidado, con toda la situación y sensaciones de ese momento preciso. Era evidente para mí porqué lo había tenido guardado tan abajo en mi inconsciente. Pero luego en un intento de entender y analizar ese recuerdo escondido, comprendí que ese hecho fue fundamental en mi manera de actuar y pensar actuales.
Era el año 1990 y junto a mis hermanos nos habíamos cambiado de colegio. Yo tenia unos 10 años y mi madre en ese momento seguía muy en contacto con madres del otro colegio y juntarse a tomar un café y cuchichear un poco, era todo un clásico. No recuerdo bien el motivo pero esa tarde mi vieja me llevó de rehén a uno de sus encuentros. Llegamos a la casa de Elvira en la calle Conesa y mi tarde negra estaba por empezar.
_¨que grande que estás Juliancito¨_ me decía Elvira con toda la razón.
En esos años mi cuerpo crecía de una manera inexplicable y mi torpeza no se quedaba atrás ni un solo paso.
_¨te acordás de Luli?, vayan a jugar¨_ me ordenaba mientras yo buscaba algo redondo para patear.
La mayoría de los edificios del barrio de Belgrano cuentan con un patio interno techado o un jardín en el fondo. A pesar de contar con el jardín, Luli no era un chico y no tenía ningún tipo de pelota. Si hubiese al menos tenido una pelotita de tenis todo hubiese sido diferente, o si tan solo me hubiese propuesto otra actividad seguramente hoy yo no estaría contando ni esta ni ninguna de las otras historias.
_¨vamos a pasear a mi tortuga al jardín?¨_ me propuso sin posibilidad de réplica.
En mi vida me propusieron algo tan pero tan aburrido como eso. Los segundos no pasaban mas y la tortuga hacía un paso cada 5 minutos. Mientras tanto yo buscaba entre las plantas algo, algún juguete perdido, una piedra, una pelota, pero lo único que encontré fue un palo y lo que viene a continuación es algo de lo que me avergüenzo hasta el día de hoy.
Solo un momento mas tarde Luli gritaba y lloraba mientras corría en busca de su mama. Mi cuerpo se había quedado petrificado y mi cerebro no respondía, no podía creer lo que había acabado de hacer. Marcela con cara de decepción total, me agarró del brazo y nos fuimos a casa inmediatamente sin cruzar palabra. Lo peor estaba por venir.
Llegó la hora de la cena y nos sentamos los 5 como de costumbre. Mi viejo en la cabecera, en un costado Fede y Tin y enfrente mi vieja y yo. Además de no poder ni siquiera con las milanesas, no conseguía mirar a ninguno de mi familia a la cara. El puré iba de una punta a la otra cuando de repente salió el tema.
_¨pasé un rato con Juli y Elvira está muy bien, te manda saludos¨_ le respondía Marcela a la pregunta de mi viejo.
Mis hermanos al ver que mi cara estaba prendida fuego y mis gestos eran inocultables empezaron a bombardearme.
_¨ahh estuviste jugando con la hija de Elvira? que pasa que estas colorado? te gusta?_¨me cargaba Fede, mientras Tin me decía _¨dale contá tonti¨_
Yo no emitía palabra alguna y las cargadas eran cada vez mayores.
_¨Basta... no pasó nada¨_ decía mi vieja mirando para abajo.
_¨Juli, mirame,... te portaste bien?¨_ me preguntaba Pato con mucha calma y buena onda.
_¨estabamos en el jardín jugando con la tortuga... y yo.... con un palo quería asustarla y en vez de pegarle al pasto le pegué al caparazon¨_ explicaba con vergüenza.
_ ¨y? y? y?¨_ preguntaron mis hermanos y mi viejo a la vez
_¨la mató¨_ respondió Marcela a mi silencio.
Hubo una pausa de varios segundos y mis hermanos empezaron a cagarse de risa sin parar. Lloraban y no dejaban de gritar. Yo no entendía nada, porque se reían? Les producía gracia una muerte? Acaso estaban a favor de la violencia animal? Habrá sido la manera en que lo conté?
_¨chicos chicos! ya esta!¨_ decía Pato en un esfuerzo por no reírse.
Debo admitir que las risas de mis hermanos me quitaron mucho peso de encima y mi vergüenza ya era menor por lo que pude probar las milanesas.
Entendí que esas risas no eran de aprobación, para nada, sino de imaginarse la situación como si fuese una escena de una película cómica. No estaban observando sentimientos ni consecuencias, sino que solo era una situación en la que se apreciaba el acto en sí. Este hecho hizo que cada vez que me ocurría un papelón, o me pasara algo malo o desafortunado me imaginaba contándoselo a mis hermanos en la mesa y eso me aliviaba completamente. Repito, no es que fueran insensibles, ellos se imaginaban una escena con actores diferentes. Y cuanto mas tiempo pasaba del incidente las risas y las jodas eran aun mayores.
Y luego comprendí que está en la naturaleza de los hombres reírse de las¨desgracias¨ ajenas. Ojo llamese ¨desgracias¨ a: tropezones, golpes, situaciones embarazosas y vergonzosas en publico, mala suerte y todo tipo de accidentes menores. Sino piensen en las anécdotas que mas circulan en sus grupos de amigos y seguro pero seguro que las mas divertidas son aquellas con final infeliz para uno o varios y risas para muchos.
Hay algunas que son desgracia por mucho mas tiempo pero una vez pasado el mal trago y solucionada la situación se convierten en historias increíbles. Como cuando en Ibiza luego de cargarle nafta a un auto diesel de alquiler y dejarlo tirado en el centro, perdí el avión y me clavé 16 horas en el aeropuerto.
También están aquellas desgracias que al grupo del afectado nunca les va a parecer gracioso pero cuando la anécdota se traslada a otro grupo de amigos inmediatamente producen miles de carcajadas. Como cuando hace poco, a los 2 días de mudarme al departamento que me había asignado el club, por dejar un par de canillas abiertas inundé todo mi piso y el de abajo, que vivía la hija del presidente, estropeando todo el parque nuevo y provocando humedad en todas las paredes recién pintadas.
Lo bueno es que esa infelicidad o mal trago se va con el tiempo, pero las risas siempre están y no importa los años ni a la gente que se la cuentes, siempre generan una carcajada y ese es el punto. Me costo mucho tiempo y todavía me cuesta, que amigos o conocidos entiendan este punto. No se trata de disminuir al otro o hacerlo sentir mal con el recuento de la anécdota sino provocar risas y felicidad. Por eso luego de mi asesinato, el cual no me enorgullezco ni mucho menos, decidí contar mis peores desgracias y malos tragos al resto con un único fin: reírnos todos juntos.
Asesino!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarAnonimo=sebastian jabif
ResponderEliminarno me acuerdo NADA de esta historia.
ResponderEliminarpero seguro me reí de sorete!!!!!jajaja!!!!
muy bueno.
A.
recuerdo...si si, lo recuerdo.
ResponderEliminarjaa
pd: sabiás que se murió filipo?
Fede
Como que murio Filipo? mira voooos! era eterna y luego de mil intentos fallidos, se fue!
ResponderEliminarNo te voy a negar q se me parte el alma, pero me sorprende su muerte.
Jajaja muy bueno Juli! Y tenés mucha razón...lo mas sano y divertido que podemos hacer es reírse de uno mismo y está bueno que con el tiempo nos riamos de lo que en ese momento considerábamos casi una trageddia...A mi me ha pasado! :=)
ResponderEliminarAbrazo grande.-
Guido