Creo que en cada acto, en cada momento, cada situación, en cada reacción, tanto propia como no, hay una enseñanza. Claro que depende de la atención, la percepción y la sensibilidad de cada uno para poder obtener un aprendizaje.
Es verdad que cuando nos mandamos una linda cagada, aprendemos o lo registramos para que no nos vuelva a suceder. Por ejemplo cuando dejamos el auto estacionado en un lugar dudoso o casi prohibido y por consecuencia la grúa te lo lleva, decís ¨nunca mas lo estaciono mal¨. También se aprende mucho mucho de los errores ajenos y yo lo que mas valoro es aprender de buenas actitudes y buenos gestos. Con solo detenerte en una esquina transitada a observar conductas, te das cuenta que cada 5 segundos hay una situación en la que se ve claramente un gesto o actitud a tener en cuenta.
Siempre cuando pienso como escribir esta idea se me hace un lindo quilombo. Soy un fanático casi enfermizo por entender las actitudes y reacciones de las personas con las que me cruzo. Y cuando en ese afán por entender sus actos, veo que sus pensamientos o maneras de actuar son diferentes a los míos siento en ese momento que esa diferencia hace un aprendizaje. Encontrar maneras nuevas de pensar, reacciones inéditas para mi inconsciente, me hacen pensar que cada persona es un mundo aparte y de todos se puede aprender algo. Incluso de esas personas que no soportamos, o las que directamente odiamos con el alma. Esas actitudes del otro que te ponen loco, seguramente las tengas presentes para no repetirlas.
Comprender que nuestras actitudes y gestos también producen un eco en los demás es algo que no mucha gente es consciente. Esto lo aprendí gracias a un amigo hace mas de 15 años. En cada frase o en cada reacción nuestra es posible que produzcamos algún efecto sobre el otro. Por mas mínimo, que sea ese efecto, puede generar en el otro alegría, risa, desilusión, tristeza o simplemente un concepto en el cual pensar. Y no a todos les cae de la misma manera un comentario o un gesto, por eso siempre pienso positivamente sobre las acciones de los otros cuando no comparto algo o cuando algún comentario me cae mal.
Corría el año 1993, pleno año escolar y mis tardes se pasaban volando entre meriendas con amigos y tareas que hacíamos en grupo. Las tardes que no me iba a tomar la leche a la casa de ningún compañero, caminaba hacia la parada del 41 junto a María Cecilia ¨Cecho¨ Di Nunzio y Patricio ¨Pato¨ Pizzoglio. Siempre éramos los mismo 3 los que nos dirigíamos hacia la Av. Congreso luego de salir del colegio. Cecho y yo íbamos para el mismo lado mientras Pato se tomaba el colectivo de enfrente para el otro lado. Una tarde de esas, mientras compartíamos mielcitas y llegábamos a la parada, vi que el 41 que teníamos que tomar con Cecho estaba a punto de llegar. Entonces saludando a Pato de un grito aceleré el paso y corrí unos metros para llegar a tiempo. Una vez dentro pagué 25 centavos de peso y mi atención durante los próximos 10 segundos fueron destinados a ver si mi boleto era capicúa. No lo fue.
Hay muchas maneras de aprender, y no siempre tenemos que tropezar con una piedra para caer. También se aprende cuando alguien te demuestra que tu gesto o tu actitud fueron positivos. A veces basta que alguien te haga ver lo que vos no llegas a ver y por suerte Pato con 11 años y su uniforme todo sucio me dijo antes de que suene el timbre de finalización de clase.
_¨che boludo ayer vino el bondi y te fuiste corriendo¨_me decia Pato.
Yo no entendía por donde iba el comentario pero apenas nombró a Cecho me sentí una mala persona. Pato sabia que yo no había tenido ninguna mala intención en mi accionar pero mi gesto había producido en él una pequeña decepción y en Cecho un gran sentimiento de desconsideración. Ese gesto mío, sin maldad ni segundas intenciones había generado ecos negativos. Era de sobras sabido por todo el colegio que Cecho tenia un problema de salud a nivel cardiaco y estaba limitada para hacer actividad física, grandes esfuerzos y mucho menos un pique corto de 20 metros. Solo imaginarme a Ceci tratando de correr detrás de mi en busca del bondi, me hizo sentir una mierda. Si bien su problema era algo muy evidente no tuve ni medio segundo para pensar. Pensar en nada, pensar que la conocía hacía varios años y me estaba comportando como un grasa. Por suerte Cecho no se enojo conmigo ya que éramos amigos y pasábamos muchas tardes jugando en lo de los Kuttler. Gracias a Pato entendí qué feo es ser egoísta y no ponerse en lugar del otro. Ese día me quedo grabado y seguramente Pato (fiel seguidor) se esta enterando ahora mismo que su pequeño comentario provocó un eco fundamental en mi forma de ser.
Desde ese momento siempre suelo ponerme en la piel del otro y es realmente impresionante como cambia la visión de todo. Esto es para mi algo esencial, que me ayudo a ser muy perceptivo y disminuir el riesgo de dañar al prójimo con comentarios o gestos mecanizados o involuntarios. Ponerse en los ojos ajenos no solo ayuda a compenetrarnos en una película u obra de teatro y vivirla de una manera increíble juntos a los personajes, sino que en la realidad te ayudan a meterte dentro del corazón y/o cabeza de un amigo. Si bien es difícil imaginar como se siente Pepito por la perdida del padre y qué cosas hacer pa ayudarlo o para darle animo, el solo hecho de pensar en la ausencia de tu propio padre te genera un malestar que te pone en un nivel de sensibilidad mayor y mas cercano al suyo. Cuando ese nivel de comprensión y sensibilidad entre ambos tiene niveles parecidos es cuando aparece la conexión. Nada más lindo que cuando alguien te comenta un proyecto o una idea o una noticia, vivirlo como si te estuviese pasando a vos. Ponerse en lugar del otro no es fácil y muchas veces por más que lo intentemos es imposible saber como reaccionaríamos si estuviésemos en la piel del otro. Pero ese no es el punto, ¨yo en su lugar haría¨o ¨viste Tito lo que se compro, es un grasa¨ no es ponerse en su lugar para opinar y juzgar, es para comprender.
Por eso siempre que escucho la frase ¨a estos negros de mierda hay que matarlos a todos¨ pienso... seguramente no te paraste ni un momento a ponerte en su lugar. Yo por mas que lo intente nunca puedo imaginarme sin educación, sin ropa, sin comida, sin techo, qué se debe sentir no tener nada, muy probablemente yo en su situación haría exactamente lo mismo. Pero es fácil hablar cuando no se conoce, ni se esta en la situación.
Tu realidad es diferente a la de todo el resto, tu pasado, tu familia, tus amigos tus mambos y miedos y si nos metemos un poco en los ojos del otro seguramente provoquemos mas ecos positivos que negativos y entendamos el porqué de sus reacciones, acciones y su pensar.
groso bro
ResponderEliminarF.
Sabés que yo cuando entré a trabajar en el Hospital Público (con mayúscula), y empecé a ver y, luego entender esa realidad tan ajena a mi, pero tan cercana a la vez, me pasó lo mismo que a vos... Al principio decía, "Cómo puede llegar esta persona con semejante tamaño de tumor y no haber venido antes..." Cuando por fin lúcidamente empezás a darte cuenta que entre contar las monedas para tomarse 14 colectivos para llegar al Hospital o darle de comer a sus 14 hijos, elige por darle de comer a sus hijos. Y la verdad, me sentí tan imbécil, tan básica, tan pobre que jamás volví a ver esa realidad de la misma manera. Es hacer un "click" y nunca volvés a ser el mismo otra vez. Empezás a empatizar y a entender al otro de otra manera. Me pasa todo el tiempo con distintas cosas... Creo que en algún momento te comenté que la frase "Estos negros de mierda tal cosa, tal otra, etc" me subleva de tal manera, que no podría explicarte. No voy a generar ninguna discusión de este tipo acá, que es un lugar feliz... pero a toda la gente que lo dice, no piensa que si esa "gente de mierda" hubiese podido elegir, ¿no hubiese elegido tener su vida en vez de la que él tiene?... Yo me pongo en sus zapatos muchas veces, desde que sufrí su violencia hasta verlos en la calle tirados mendigando pan o desangrándose en mi quirófano por cagarse a tiros por un par de zapatillas. Y te digo algo, así me siento mucho mejor. Al menos tratando de encontrar una explicación a esos actos. Qué se yo, tal vez y muy seguramente esté equivocada... o no. Te mando un gran beso Juli, gracias.
ResponderEliminarTenes la versatilidad para pasar de una anecdota bambinesca a una reflexion chopraniana.
ResponderEliminarGenio!
Exelente Juli., Exelente.!
ResponderEliminarMe dejaste helada.
ResponderEliminarlindo papaaaaa creo q me pasa bastante y se que a vos tambien! buena reflexion, lastima que el ser humano es egoista y a muchos no les pasa eso..... va no se si lastima,esta bien! para que haya un equilibrio sino nos cagariamos de embole!!! esta bueno que haya inteligentes y pelotudos, buenos y malos, generosos y egoistas, sino esos buenos atributos no existirian. y te tiro una polemica el tsunami es una desgracia y me da mucha lastima por todos a los que afecto, pero la naturaleza es sabia y va regulando todo y va marcando quien tiene el verdadero power, por mas plasmas, mp3, autos, armas que hagamos...es el equilibrio papuuuuuuuuuuuuu!!! abrazo brother hay que volver a las raices! como viene la mano despues del 2012 hay que ver ehhh, si podemos pensar en el otroo sabes lo que va a cotizar un choriiii,,,jojojojo te lo cambio por un audi a4!!!
ResponderEliminargenial! tal cual lo decis! eso si de pato no aprendas nada!!!! mal ejemplo! AJAAAJAJA BESOTESSS MARI
ResponderEliminarJuli! Me encantó reencontrarte, ya te lo dije, y eso se debió a todo lo que dijiste más arriba, es decir, a tu manera de pensar. Se nota en tus actos que realmente pensás y sentís así, y es con los actos con lo que mejor enseñamos y aprendemos.
ResponderEliminarTambién, lo has dejado bellamente narrado para compartirlo. Gracias.
Lau B.
Juliano, sos un derroche de sensibilidad, uno no leé cosas tan lindas todos los días, anécdotas y reflexiones asi, me llenan el alma.
ResponderEliminarEl concepto de la percepción y la empatía es un privilegio de pocos. La alteraciones diarias del entendimiento universal, concentrando la lucha de aprender únicamente al propio ego, recalca notablemente los parámetros diferenciales entre el uno y el todo. Cuando pequeños detalles unifican tantas falacias en un niño y de un simple comentario se sacan conclusiones tan abstractas, sabemos la índole y la belleza de su “espíritu”.
ResponderEliminarTe felicito querido amigo!
Ot.
La revolución altruista :)
ResponderEliminar