miércoles, 6 de abril de 2011

La Triple

Me siento transpirado, agitado, mi tiempo se esta acabando. Rodeado de sombras intento poder ver al otro lado de la calle, pero la llovizna me dificulta la tarea. Busco con mi mirada encontrar algún indicio que aclare por donde seguir. Con miedo avanzo sobre una calle en la cual estuve unas horas antes y comienzan a aparecer personajes que me tranquilizan. Gente que en mi vida había visto, pero de la cual tengo mucha información. Al instante, el lugar donde estoy se transforma. Ahora es una avenida, es de día y estoy desesperado por comprar un jugo de pera en cartón. Misma vestimenta, despierto por completo, recorro los bares que tengo a mi encuentro. Me ofrecen todo tipo de jugos, en botellita, de manzana, naranja, hasta melocotón, pero la pera no aparece.
Mi ansiedad empieza a molestar y recuerdo que solo me quedan dos horas de tiempo. Necesito el néctar de pera urgente, mi garganta se seca por completo. Ahora sentado sobre la vía de un tren hablo con un camarero uruguayo y me explica la teoría de la pera, su teoría. Lo escucho fascinado, ahora entiendo todo. Ya a la altura de Tribunales en el subte linea D me bajo a toda prisa pasando entre la multitud como una víbora. Algo me dice que si no empiezo a correr a toda prisa no voy a llegar a tiempo. Entonces tratando de acelerar siento que mis piernas pesan más de lo habitual. No consigo ni siquiera caminar mas rápido. Hago lo imposible, pongo todas mis fuerzas en intentar llegar volando. No puedo correr, por más que lo intente cuanto más me esfuerzo más lento voy. Me falta el aire, me cuesta respirar. Con una descoordinada marcha llego al 45 de la calle Melo, siento frío y unas voces que vienen desde arriba. Subo las escaleras, en el 2do piso una puerta sin picaporte entreabierta me invita a entrar. Sobre el parqué del living, completamente azul y vacío, se encuentra un joven de aspecto familiar casi tumbado. De espaldas a mi no puedo reconocer al otro individuo. Se que tiene malas intenciones. En una mano tiene un revolver y en la otra una lapicera. De repente gira, me mira fijamente y comienza a hablarme. Yo, con mucho miedo, entablo una conversación de lo mas tensa y en idioma guaraní. Luego de responderme con desprecio se giró y comenzó a hundir la lapicera una y otra vez sobre el cuerpo de mi amigo, mientras este lo miraba y sonreía. Luchando con mi parálisis momentánea logro gritar. El asesino para completamente su ejecución. Desafiante camina tres pasos, deja caer la lapicera bañada de sangre y me mira casi amenzandome. Con toda mi bronca acumulada lanzo un golpe sobre la cara que no produce ningún efecto de maldad. Luego, arremeto una seguidilla de trompadas comparables a unos mimos. Porqué no puedo lastimar a este sorete que se lo merece? Y además quien es? Estirando su mano me entrega el arma que no puedo sostener con fuerza. Es como si la pistola estuviese cargada de energía. Intento apretar el gatillo pero este esta bloqueado. De repente la habitación se empieza a inundar con agua que sale desde el mismo suelo. Los tres cuerpos completamente flotando a la altura del techo. Siento una sensación increíble, una libertad extrema. Nado por toda la habitación buscando una salida. Luego de atravesar la ventana me encuentro afuera del edificio, pero sigo flotando consecuencia de la cantidad de líquido. Ahora toda la ciudad esta bajo agua transparente. Desde mi altura logro ver manzanas enteras sumergidas. El paisaje es alucinante, la vida transcurre igual, autos, peatones y negocios de diarios sobre las calles. Pero yo estoy flotando. De repente un ciego aprieta el botón del semáforo y toda el agua desaparece al instante. Mi cerebro siente pánico, ya no siento agua caliente, ahora siento viento a mi alrededor. Caída libre.....

Tengo la suerte de tener un porcentaje alto de sueños recordados. Recordados me refiero a que cuando me despierto el sueño esta todavía dando vueltas por mi cabeza. En ese momento trato de ordenar las imágenes y componer todo mi sueño completo. Los primeros minutos desde que me despierto no suelo emitir palabra alguna. No soy de los que se despiertan muy charlatanes. Acostumbro a dedicar los primeros pensamientos en mi sueño. No en analizarlo, porque no tengo las herramientas para ello. Disfruto mucho recordando escenarios, sensaciones, personajes, y aventuras que se desarrollan en mi cabeza durante el reposo. Lo asombroso es que a medida que me voy recontando la historia una y otra vez, van a apareciendo nuevos momentos. Es increíble e infinita la de cosas que uno puede soñar. Cuantas veces me despierto amargado, porque no puedo terminar mi aventura con tres amigos en una selva. O cuando te despertás agitado pero aliviado de saber que en realidad no te queda una hora de vida. O ese fenómeno que sucede que sepamos de ante mano la historia de cada personaje. No hace falta que sean caras conocidas, nosotros ya contamos con información que viene implícita. No me quiero poner a hablar de la variedad que existe en el mundo de los sueños, porque seria eterno, solo comentarles tres situaciones que me frustran. Cada situación individualmente me genera un desafío, pero cuando estas tres aparecen en un mismo sueño mi despertar es casi traumático.

Hay tres cosas que no logro conseguir en mis sueños. Correr, hacer daño y caerme. No puedo entender como cada vez que tengo que huir de un asesino, o correr a toda prisa para atrapar al malo, me encuentre en una situación de impotencia donde la lentitud y el dolor de piernas se apodera de mi. Lo mismo me sucede a la hora de lastimar a algún personaje que se lo merezca. Es como que mis golpes no tienen ningún efecto. Seria como pelear abajo del agua, movimientos lentos que producen cosquillas. Con las armas me pasa lo mismo, nunca pero nunca pude matar a nadie. O bien no me funciona la pistola o las balas rebotan en el cuerpo del asesino.

Son situaciones que me frustran porque a lo largo de los años he aprendido a jugar con mis sueños. Mantenerme dentro, prolongar la aventura incluso sabiendo que estoy dentro de un sueño. Viajar por lugares jamas visitados, hablar lenguas imposibles, contar con poderes especiales, o variar el rumbo de la historia por una mas entretenida. Tengo mucha facilidad para soñar. No es un don, ni una virtud, es más un interés. Lo extraño es que no soy uno de los que tiene habilidad para dormir, ni mucho menos dormir todo de un tirón. Suelo tardar mas o menos una hora hasta conciliar el sueño, pero una vez dentro no importa la duración de la dormida, casi siempre sueño.

La tercer cosa que no puedo controlar en un sueño, es cuando sufro una caída de algún lugar alto. Al principio caerme de una silla o una cama ya suponía el fin del sueño, pero con el correr de las siestas aprendí a caer. Pero todavía no logro mantenerme despierto cuando es una caída alta. Seguramente que si logro sobrevivir unos segundos dentro de un avión en caída libre, encuentro un paracaídas que me ayude a no despertar. Tengo toda la fe puesta que el día menos pensado voy a sentir la verdadera adrenalina de saltar desde un edificio a otro sin salirme de la irrealidad. Cuando esta combineta triple aparece en un mismo sueño mi despertar se convierte en una pesadilla. Me despierto casi de mal humor, enojado conmigo mismo.

Hay una cuarta sensación que controlo poco, pero no entra ni se combina con la triple, mencionada anteriormente. Estoy hablando de las ganas de hacer pis en un sueño. Hasta el día de hoy tengo sueños peligrosos. Baños, baldes rebalsando líquidos, sonidos de agua cayendo, retretes que aparecen por todos lados y mi imagen desnuda tratando de orinar. Todo un clásico en mis sueños de vejiga. Todas pero todas las noches me despierto en medio para ir al baño. Costumbre incomprensible para muchos, pero yo no puedo estar mas de cinco horas sin mear. Así que sean las 4 o las 9 de la mañana yo me levanto voy al baño y luego vuelvo a la cama.

Hoy me levante con un humor extraño y al recordar mi sueño entendí que la triple había estado de visita en mi inconsciente. A ver lo que me depara esta noche.



       << ANTERIOR       SIGUIENTE >>

2 comentarios:

  1. Buenisimo Juli!
    Me quedo con un extracto: "Tengo mucha facilidad para soñar".
    Sos un SOÑADOR Juli y espero que lo sigas siendo siempre.

    te quiero!

    ResponderEliminar
  2. Con el correr de las siestas parendi a caer.. GENIO!!
    es cierto., es imposible hacerle daño al enemigo en los sueños., nunca uno gana., y casi siempre se despierta cuando esta a punto de morir..

    ResponderEliminar

Te quedaste pensando en algo? Contame..