lunes, 6 de diciembre de 2010

Una elección difícil:

Era un jueves y como de costumbre algo raro pasaba en el Poderoso, esta vez era la palanca de cambios. El cariño y sobre todo las mánias eran elementales para poder pasar de marchas sin sentir un ruido extraño. Pero ese día por más amor que le pusiese, la palanca de cambios hacia un sonido muy particular. Nunca tuve inconvenientes con los sonidos de mis autos, mientras me lleve y me traiga, ningún problema. Pero esa tarde no me entraba muy bien la primera asi que probé salir en 2da pero fue inútil. Después de muchos intentos y casi milagrosamente entró la 1ra pero en cuanto tome la primer avenida me di cuenta que la 2da no me entraba de ninguna manera, asi que recurrí a poner directamente la 3ra. Por suerte ésta respondió y pude llegar a abrir el local de velas Arte Primaen horario. A las 8 de la noche luego de atender a la ultima clienta, indecisa por cierto y lo peor es que la compra no superaba los $2, cerré el negocio y me perfilé hacia la esquina donde había dejado la maquina estacionada en 45 grados y de punta. La marcha atrás no hubo manera de hacerla funcionar asi que como muchas veces recurrí a la fuerza. Empujé unos metros para atrás la nave y salí problemáticamente en 1ra. Llegue a casa, nuevamente combinando la 1ra y la 3ra marcha. Tarde un poco más de lo habitual, pero como siempre digo, lo importante es llegar.
A diferencia de muchos hogares, yo en el mío no tenia microondas pero si un rendidor hornito de estos más pequeños que una Tv. Luego de hacer napolitanas 3 milanesas de pollo le agregué queso rallado por encima para gratinarlas bien y …listo!! Milanesa de pollo a la napolitana, pocas cosas en este mundo creo que le llegan a los talones a la mila.
Antes de sentarnos con mi novia a cenar lo llamé a mi salvador una vez más. Le comenté lo que me había pasado con la caja de cambios y me dijo que tenía que verlo, asi que arreglamos para el día siguiente y así fue.
Llegue a Barracas tipo 10 am y Barby ya me daba la bienvenida. Debo admitir que Gustavo tenía en el taller muchos autos ya que el mío lo deje afuera en doble fila.
Con solo 2 minutos le bastó para darme el parte del Poderoso. Esta vez ni me preguntó si lo podía dejar unos días asi que fue muy directo:
- ¨ahora estoy con mucho laburo, y no te puedo arreglar esto, tenemos que comprar un repuesto y cambiarlo¨-  
Mi mayor problema es que no me funcionaba la marcha atrás y no podía estacionar  o hacer maniobras ilegales. Y Gus una vez más me dio una solución explicándome el problema como si fuera un chico de 10 años:
 -¨ la gomita que está en la cabeza de la palanca de cambios está rota y no gira como debe, entonces no te entran todas las marchas. Podes elegir entre tener 1ra, y 3ra, o 2da, 4ta y marcha atrás¨
Era evidente que no podía manejar sin marcha atrás, no tenia margen para el error, y además el tema del parking me mataba, asi que conjuntamente nos decidimos por la segunda opción.
Partí del taller hacia Palermo que era donde hacíamos pesas con el equipo, en la sede del club G.E.B.A. No tuve problemas con el estacionamiento ya que lo dejábamos en la calle de atrás que prácticamente rodeaba un parque asi que podía elegir el lugar ideal para luego no tener mayores problemas al salir.
Nada mejor después de una sesión fuerte de pesas que una buena comida y que mejor comida que la de la abuela. Directamente me fui a Belgrano R donde vive mi Lela, o mi ¨Reina¨ como le digo yo y claro está que me estaba esperando con la comida hecha. Ya muy canchero con mis únicas dos marchas, bueno tres, 2da, 4ta y marcha atrás, no fue un problema llegar y menos estacionar. La calle Freire a la altura de Pampa es una zona residencial y a esa hora podes encontrar lugar muy fácilmente. Mi abuela como siempre cuando espera visita de alguno de sus siete nietos se asoma al balcón a darnos la bienvenida. No sé como hace, si espera mucho tiempo o sale justo cuando estas llegando, algo que nunca entendí teniendo en cuenta que se pasa en la cocina bastante tiempo preparando la comida y cuando llegás está todo listo. La más grande de todas, siempre dispuesta y con una sonrisa.
Me quede a dormir la siesta también en Freire, que creo es uno de los mejores lugares en donde la duermo, y después de unos mimos y unos cuantos bon o bones y marrocs me fui al centro a entrenar. Entrenábamos en la calle Mitre justo frente al Hospital que lleva el mismo nombre, en el Club Centro Galicia. Casi siempre íbamos con el auto del ¨monito¨ Baracetti pero cuando su mujer tenía yoga en los mismos horarios o cuando yo venía de otro lugar íbamos cada uno por su cuenta. Ese viernes fue uno de esos días. Llegue sobre las 19:15 y el club tenía un parking subterráneo que salía bastante a cuenta porque tanto en Mitre como las calles del centro todas cuentan con Parquímetro y además de dinero se perdía tiempo en buscar lugar. Entonces como siempre cuando iba en el Poderoso lo deje estacionado debajo del club.
Luego de un divertido y caluroso entrenamiento, me bañe y bajamos en ascensor con cuatro compañeros del equipo. En el momento en que pisábamos el estacionamiento me di cuenta de la cagada que me había mandado. No había tenido en cuenta que para salir del club tenía que subir una pendiente bastante inclinada y no contaba con la 1ra en mi palanca de cambios. Igualmente quise probar si con la 2da podía salir. Obviamente fracase ya que tenía 10 metros antes del inicio de la subida y no agarraba demasiada velocidad.
El parking subterráneo era de forma cuadrado. Disponía de un lugar pequeño para maniobrar como todos los estacionamientos del micro centro porteño. Sobre las dos paredes laterales habían autos estacionados y en el medio y en paralelo había un fila más de coches. Por ende el espacio para circular formaba una S (acostada). Entonces pasamos al plan B, le dije al tipo que trabajaba ahí que me subiera la barrera, le pedí a uno de mis compañeros que vaya a la parte superior, o sea a la vereda, para que esté atento y corte todo paso de peatones y de coches. Tenía que tomar bastante envión asi que inicie todo el recorrido en marcha atrás y prepare las maniobras. Me dispuse al inicio de la S, y luego de la primera curva el poderoso ya tomaba vuelo. Luego de la recta tome la última curva casi como en una carrera y chillando las gomas encare la rampa y tocando bocina avisaba lo que sería un éxito. Salí de la rampa disparado hacia Mitre y no me puedo olvidar jamás la cara de la gente que estaba en la calle esperando dicha azaña. Por suerte no había ningún colectivo cerca porque casi con seguridad nos hubiera estropeado el plan.
Vamos poderoso carajoooo!!! Jajajaj  _me acuerdo que grité festejando entre risas.
Una vez más salí victorioso….pero nos esperaba otro día más. Mejor dicho un fin de semana.
Teníamos el sábado y Domingo libres, corría el mes de Noviembre y el calor ya apestaba en Capital. Y con seguridad y con mucha experiencia, con mis 3 marchas y mi novia me fui a pasar el finde a Mar del Plata. Debo decir que pese a los pronósticos de amigos y familiares el único problema que tuvimos fueron los peajes ya que tardábamos un poco más que el resto en salir y rompíamos con nuestro excelente promedio en ruta.
A la vuelta del viaje dejé a El Poderoso dos días en el hospital de Barracas en manos del más grande y esperé al miércoles para volver a manejar con todas las marchas. Que placer…
  *Arte Prime: Local de velas artesanales y jabones que pusimos con mi primo Tom. Negocio al público sobre Av.Monroe de cual disfruté tres divertidos años.



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